El tiempo psicológico. Finales, cambios y comienzos.

Nací en Buenos Aires en un otoñal mes de marzo, y viví en Argentina hasta los 40 años. Durante mi vida escolar, el mes de diciembre marcaba el cierre de un ciclo y el inicio del verano. Las fiestas de fin de año eran las «fiestas de año nuevo» y las celebrábamos en manga corta en una mesa larga que se armaba en el patio de la casa de mi abuela. En diciembre, enero y febrero, eran las vacaciones de verano y el mes de marzo señalaba un nuevo comienzo de ciclo, la caída de las hojas de los árboles y el festejo de mi cumpleaños.

Al mudarme a España comencé a cumplir años en primavera y cambió en mi interior, radicalmente, el modo de vivenciar el final de cada año. Las fiestas en este lado del mundo son las «Fiestas de Navidad», se festejan con abrigo y dividen el año al medio. Diciembre no cierra un ciclo, solo lo fracciona.

Poco a poco y no sin sorpresa, fui experimentando una idea de pasaje o transición. Comencé a escuchar el saludo tradicional buena salida y mejor entrada, que determinó un nuevo tiempo psicológico en mi esquema mental. Ya no era un final y un comienzo sino un paso que dejaba algo atrás, y otro paso para continuar, -después de Reyes-, con las actividades de ese mismo ciclo anual.

Y a pesar de la continuidad en lo real, el cambio de año simboliza, de todas formas, una oportunidad de transformación personal. Finalizar algo para comenzar algo diferente, soltar por fin lo que daña, descubrir lo nuevo.

Lo escucho en consulta cada vez que se acercan estas fechas y también, y cada vez con más frecuencia, escucho las sensaciones de dolor y tristeza respecto a las fiestas, que también simbolizan las pérdidas que hemos sufrido a lo largo de la vida, o de rabia por las diferencias que nos separan de aquellas personas que suponemos deberían estar cerca.

El tiempo psicológico

El tiempo es una ilusión, por muy persistente que sea (Albert Einstein).

Un tiempo subjetivo que está influenciado por nuestra percepción y experiencias vitales, por nuestro estado emocional, por las memorias propias y colectivas, los vínculos, las actividades cotidianas…

La vivencia del tiempo varía según cómo nos impactan los sucesos, y el reloj pareciera muchas veces no corresponder a nuestras propias sensaciones.

Para el inconsciente el tiempo lineal no existe. Pasado, presente y futuro comparten un continuo aquí y ahora, y las experiencias que hemos tenido pueden revivirse con la misma intensidad que en el momento en que ocurrieron. Esto ocurre de manera encarnada en el trauma psicológico no resuelto, ya que las consecuencias se expresarán inevitablemente, en el cuerpo.

También podemos tener continuos pensamientos a futuro y la incertidumbre que eso nos genera se vive en el presente como si ese pensamiento fuese lo real.

El tiempo del inconsciente es entonces una experiencia no lineal y subjetiva, y es con ese material con el que trabajamos en las sesiones de terapia ya que, comprendiendo el tiempo subjetivo, podremos transformar la percepción de los eventos traumáticos del pasado dándoles una nueva narrativa y un renovado encaje en nuestra vida adulta.

No se puede cambiar aquello que ha ocurrido, pero sí tenemos la posibilidad de observarlo desde una perspectiva diferente.

Necesitamos ir procesando poco a poco ya que el cambio en la atención a los eventos del pasado, no se produce de golpe.

Es interesante en ese proceso observar cómo se ha construido, y aún se construye, la propia memoria subjetiva, ya que diferenciar el pasado de la realidad adulta actual nos ayudará a responder a las dificultades cotidianas, y a la vida en general, de una manera funcional, más regulada y con menos condicionamientos.

De alguna manera el proceso terapéutico nos invita a hacer consciente nuestro tiempo psicológico. 

El aprendizaje que esto produce permite integrar el trauma y sanar las heridas emocionales para que ya no afecten de forma negativa a nuestros vínculos, vivencias, sensaciones y experiencias del momento presente.

Eso no significa que no sintamos el dolor de lo ocurrido, pero la intensidad ya no será la misma y tendremos herramientas para gestionarlo…

En nuestro particular tiempo psicológico la vivencia de los finales, los cambios y los comienzos siempre es una oportunidad que podemos aprovechar…  

Un abrazo

Laura

Sesiones adaptadas a tu ritmo y disponibilidad.

Certificada como Profesional en Sensibilidad del Procesamiento Sensorial y Personas Altamente Sensibles (PAS).