EL SENTIDO DE LA VIDA Y EL DESAFÍO DE SALUD. PARTE 2

¿Para qué estamos aquí?

¿Cuál es el sentido de nuestra propia vida?

 

Hay momentos claves en nuestra vida en los que estas preguntas nos atraviesan y confrontan con la realidad que nos rodea y con el sentido de propósito personal frente a ella. 

Las personas que se encuentran con estados límites como los dolores persistentes o diagnósticos extremos, se enfrentan a esas preguntas de una manera muy particular y a un desafío importante: ¿para qué seguir así? ¿y cómo?

Se denominan «enfermedades terminales» aquellas que no tienen una cura aún descubierta. Una forma de nombrar algo que en lo personal me hiela por dentro. Una espada de Damocles y una amenaza persistente de peligro que puede romper toda esperanza y sentido personal de la vida. El llamado «dolor crónico» me produce esa misma imagen condenatoria. 

Muchas de las vivencias respecto al afrontamiento del dolor físico persistente, los diagnósticos terminales y los tratamientos médicos interminables, tienen similitud con la afectación emocional y el desafío cotidiano frente al malestar, el sufrimiento y el miedo. 

Las sensaciones y pensamientos que pueden aparecer en esos momentos extremos, en muchas ocasiones nos enfrentan así, cara a cara, con el sentido de nuestra propia existencia.

A veces las fuerzas se nos escapan y aparecen estados depresivos como consecuencia de una sensación de desesperanza y de sinsentido, sumada a los síntomas físicos de la enfermedad cuando el cuerpo mismo es el que grita desesperado.

Como psicóloga me interesa brindar herramientas diversas para la gestión emocional de diferentes problemáticas que incluyen síntomas orgánicos limitantes en relación con el dolor físico y síntomas psicológicos relacionados con el sufrimiento emocional. 

Durante el proceso de terapia, al acompañar a personas que sufren dolores crónicos, enfermedades degenerativas, cáncer, enfermedades auto inmunes y cualquier síntoma limitante, nos ponemos de acuerdo en cambiar el nombre enfermedades crónicas o terminales para denominarlas el desafío de salud.

El desafío de salud

El desafío de salud es una propuesta de afrontamiento activo que permite encaminar el proceso terapéutico hacia la expresión emocional, sosteniendo cualquier emoción que aparezca, con una evaluación constante de las posibilidades reales, la adaptación funcional, y la aceptación que eso mismo puede generar.

El objetivo principal en este camino de afrontamiento activo es poner el foco en lo que sí podemos para vivir el momento presente con la mayor plenitud y encontrar sentido a la propia existencia, a pesar del diagnóstico o de las limitaciones actuales.

(mi libro Regreso al cuerpo. Afrontamiento activo del dolor, el trauma y el sufrimiento está especialmente dedicado a estos temas). 

El desafío de salud no es fácil de transitar en solitario, tendremos que generar redes de sostén y apoyo que permitan momentos de co-regulación emocional cuando la autorregulación falla: me regulo con el otro/a. Pido sostén cuando lo necesito. Cuento con las personas que me quieren. No estoy solo/a.

Habrá momentos en que sintamos desesperanza, a veces es inevitable, pero habrán otros tantos en los que encontremos nuestros propios recursos saludables, nuestra potencia creativa y la fuerza interna para afrontar de forma activa cada desafío que se nos pone delante.

La maduración es un proceso de responsabilidad sobre la propia vida y sobre la influencia que tiene nuestra forma de vivir en los demás y en todo lo que nos rodea. Este proceso de crecimiento personal es dinámico y no predeterminado. Podemos elegir (a pesar de atravesar situaciones adversas), como, por qué y para qué vivir, ya que en las personas reside un profundo deseo de crecer y encontrar respuestas positivas que den sentido al apasionante camino de ser ellas mismas…

Vuelvo a la primera parte de este artículo: «el sentido de la vida» y a la pregunta acerca de la propia existencia. A mi entender no hay una única respuesta. Cada persona tiene el desafío personal de encontrarla.

Al madurar me he dado cuenta de que el sentido verdadero de mi propia vida es, simplemente, vivirla con la mayor plenitud y acompañar, en un tramo de su camino, a quien necesite encontrar sentido a la suya propia…

Sesiones adaptadas a tu ritmo y disponibilidad.

Certificada como Profesional en Sensibilidad del Procesamiento Sensorial y Personas Altamente Sensibles (PAS).