Caos y creatividad

En consulta una de las frases que más se repite al comenzar un proceso terapéutico es “mi vida es un caos”. Las manifestaciones corporales, los síntomas, los dolores, el sufrimiento y las enfermedades, la mayor parte de las veces constituyen una expresión caótica que pone de manifiesto a través del cuerpo, aquello que no funciona, lo que “suena mal”, lo que nos desorienta, desestabiliza y desespera lo que hace que perdamos el control.

Cuando el caos irrumpe aparece la incertidumbre, ya que no podemos controlar todo ni saber o predecir demasiadas cosas a futuro. Solo sabemos lo que ocurre hoy, ahora, en este momento que, además, no es inmutable.

Tendemos a rechazar el caos porque necesitamos la estabilidad, precisamos controlar las situaciones, y tener dominio de nosotros/as mismos/as.

Algunas formas de afrontamiento del dolor y del sufrimiento están determinadas por patrones estereotipados y creencias limitantes que fueron necesarios en algún momento para sobrevivir (y más aún en caso de eventos traumáticos). Se generan así respuestas automáticas que nos perjudican y debilitan.

En las sesiones de terapia muchas veces aparece en el relato esa sensación de “lo innato”, de lo “inevitable”, “un impulso que mueve a…”. a esto lo llamamos tendencias de acción (tema para otro artículo).

Sin embargo y a pesar de la sensación de lo “instintivo” esos patrones y creencias no son innatos, son adquiridos, responden a un origen caótico y se forjaron muchas veces en pos de nuestra supervivencia (pero en verdad, y por lo general, a día de hoy, no tienen sentido y nos enferman).

Así como se construyeron en el pasado, los patrones y creencias limitantes, en el presente se pueden reestructurar, deconstruir, reinterpretar y, también, pueden cambiar.

¿Cómo lo hacemos?

Frente al caos se nos presentan al menos dos opciones: o seguimos en el bucle y empeoramos, o bien recurrimos a otras alternativas.

Aceptar la incertidumbre y entregarse al momento presente, permite que la sensación de caos y desesperación no nos paralice o provoque respuestas automáticas y, en cambio, surja un elemento fundamental que debe aparecer para gestionar de forma adecuada las situaciones problemáticas de la vida: la creatividad. 

Ser creativos implica apelar al bagaje de aprendizajes que hemos acumulado a lo largo de la vida y clasificar aquello que nos puede ayudar de aquello que nos perjudica en la actualidad.

Ser creativos incluye, además, una actitud de estar abiertos y predispuestos a posibilidades nuevas sin rechazar de forma automática ninguna opción. Recuperar nuestra capacidad de juego.

Ser curiosos/as como éramos de pequeños/as cuando teníamos todo un mundo por descubrir.

Hay una frase que surge del lenguaje popular en el ámbito de la terapia y el crecimiento personal que me impacta por lo certera: “cuando conecto con mi niño interior siempre me dice: no olvides que tú me debes algo”.

Ser creativos nos permite rescatar ese niño/a interior que sigue queriendo aprender, que no se resigna y al que el caos no le asusta porque forma parte de un continuo que permite crecer y evolucionar.

Yo os digo: es incluso preciso tener caos dentro de sí para poder dar a luz una estrella danzarina

(Friedrich Nietzsche)

La creatividad es la inteligencia divirtiéndose

(Albert Einstein)

Y tú ¿qué piensas del caos y la creatividad?

Me encantaría leerte

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Certificada como Profesional en Sensibilidad del Procesamiento Sensorial y Personas Altamente Sensibles (PAS).